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jueves, noviembre 23, 2006

VII Encuentro: Crónica del 1er Aniversario

Pues sí, amigos. Ya hace un año que nos reunimos por primera vez. ¿Os acordáis? Fué un 17 de Noviembre del 2005 en el Restaurante Piratas de Barcelona. Seis desconocidos que contactamos por internet gracias al foro de verema.com. Vaya locura. De seis pasamos a doce y aquí estamos, celebrando nuestro 1er aniversario. Mirad que caras. ¡Esto no es serio!

17 de Noviembre 2006. Restaurante Aire. Barcelona.

Para celebrer nuestro 1er aniversario como grupo de cata decidimos reunirnos en el Restaurante Aire de Barcelona. Su cocinero, José Ruiz, ya nos había atendido en otro de nuestros eventos, y como nos trató de forma tan especial como cálida, esta vez teníamos la sensación de jugar en casa.

Y así fué, vinos servidos a la temperatura correcta, buen criterio de decantación, estupenda cristalería y una cocina de escándalo. Ya veréis.

Los vinos y el menú.

Para empezar y dar tiempo para que llegaran los que venían de más lejos, nuestro amigo Víctor nos tenía preparada una magnum de un estupendo champagne: Gatinois Brut Réserve. Un Blanc de Noirs que personalmente me tiene enamorado. No deja de sorprenderme su fantástica nariz, compleja, mineral, de fruta amarilla e incluso roja, con un fondo calizo impresionante. Su paso de boca es sedoso, con una estupenda cremosidad, con el carbónico perfecto y la acidez marcando estilo. Puro, sin barrica. Sensacional. ¡Qué buen principio!

Y ya con la cena, nos propusimos dar una vueltecita por los vinos de esa asiociación de viticultores que ha dado en llamarse "Grandes Pagos de España":

1.- Guelbenzu Evo 2003: Este primero de la noche nos fué servido a ciegas. Notas en nariz de fruta roja y negra muy especiadas, pimienta y cacao, con algún toque de verdor. En boca con una buena estructura aunque de cuerpo medio y con una persistencia moderada. Un vino de corte internacionalista. Correcto sin más.

2.- Vallegarcía Viognier 2003: Notas al inicio un tanto reducidas. Con el aire, talco, mandarina, con algo de valeriana y recuerdos de la madera. En boca secante, pesado, sin acidez, con la madera demasiado presente aunque con un interesante retronasal a uva fresca. Un vino que aún puede mejorar en botella.

Estos vinos los tomamos con el primero de los platos de nuestro amigo José Ruiz: "ensalada de queso de cabra caramelizado con vinagreta de frambuesa". La cosa funcionaba, la fruta roja y los especiados del Evo combinaban bien con el queso y la frambuesa. Las notas de naranja y mandarina del viognier tampoco desentonaban. Pero, sin duda, el vino que mejor casó con el plato fué una garnacha blanca que se trajo nuestro amigo Ramón y que catamos "fuera de concurso": Vivertell Gran Reserva 1998. Un vino de la cooperativa de Batea (Terra Alta) que sin duda sorprende. Con esos años que ya lleva a sus espaldas, se revela como todo un clásico: botella renana, etiqueta tradicional y perfil de garnacha blanca al más puro estilo. Nariz no muy intensa pero expresiva, con notas florales y de cítricos, mandarina, con toques levemente oxidativos pero agradables. Paso de boca bien fresco, vivo, con la acidez bien puesta, sin complejidades y con una buena persistencia. Un blanco clásico que se disfruta ahora y para algunos años más.

Y continuamos con los "Grandes pagos de España":


3.- Secastilla 2003:
Notas en nariz de buena intensidad a fruta roja, decididamente especiada con notas de pimienta y terciarios, cacao, toffees. En boca ligeramente alcohólico pero con una buena golosidad, no demasiado glicérico y con una persistencia aceptable. Un vino que ya hemos probado en varias ocasiones y que cada día nos recuerda menos a las garnachas aragonesas. Demasiadas notas especiadas nos alejan de ella y nos acercan a los cabernets y merlots. Una lástima en mi opinión, siendo como soy un enamorado de la garnacha y en especial de ese fantástico terruño que Viñas del Vero tiene en Secastilla.

4.- Finca Valpiedra 2001: Nariz de poca intensidad, con mucho de madera y poco de fruta. Paso de boca de cuerpo medio, fino, aunque con el alcohol apuntando y un final ligeramente tánico. Un vino que no despertó pasiones. Plano y aburrido.

5.- Gran Caus 2000: Nariz de intensidad media con notas animales. Con el aire, asoma la frutilla roja y las notas anisadas. En boca sabroso, con una buena acidez, con el acohol ligeramente desbocado y una buena persistencia. Vino correcto aunque falto quizás de una mayor complejidad.

6.- Mas Doix 2001: Aromas de buena intensidad con notas de fruta negra y roja, ligeros balsámicos con notas de sotobosoque y lavanda. En boca buena estructura, con buena acidez, sin el alcohol despuntando esta vez, ligeramente tánico aún pero sin verdores. Buena persistencia. Un vino más que correcto, con un perfil muy "prioratino", muy típico de esa estructura de garnacha y cariñena.

7.- Manzaneque Escena 2003: Notas al inicio de lata de berberechos. Con el aire notas juveniles de fruta roja y melocotón para pasar más tarde a las vainillas, toffees y ciertas notas de regaliz. Paso de boca con un tanino joven aún, astringente y con un final decididamente amargo. Un tempranillo más que correcto aunque falto de sedosidad y elegancia.

8.- Eméritus 2000: Este Dominio de Valpedusa nos recibe con una nariz marcadamente vegetal: pimienta, regaliz, alcachofa, con notas entremezcladas de animales y cueros para sorprender con algunas notas florales, de violetas. En nariz se muestra amable, con el acohol bien integrado, con buen cuerpo y una buena persistencia. No está entre nuestros favoritos pero es un vino bien elaborado y que puede agradar a quienes gusten de este estilo de cabernets.

9.- Santa Rosa 2002: Nariz de buena intensidad con notas de fruta roja y negra, bien dotadas de un fondo especiado de pimienta fina, anisados y montebajo. Paso de boca goloso, con buen cuerpo, con el alcohol presente pero bien arropado, cálido y con una buena persistencia. Enrique Mendoza es ya una garantía de calidad en la D.O. Alicante. Vinos mediterraneos en su mejor expresión.

10.- San Román 2003: Nariz bien intensa con notas de madera y fruta roja, con interesantes notas de melocotón de calanda y balsámicos. Con la acidez volátil desbocada en alguna fase de su evolución en copa. En boca con buen cuerpo, muy tánico, con la madera y el alcohol muy presentes. Potente, brioso, con mucho de todo. Tanto que lo convierte en un vino rudo, aspero y desbocado.

11.- Mauro VS 2000: Nariz de buena intensidad con notas al inicio de terciarios que evolucionan a notas de fruta negra muy madura, casi en confitura, con toques de anís y regaliz. Paso de boca muy tánico, un poco alcohólico, con buena matería prima pero aún muy crudo. No creo que esté para beber ahora. Para guardar y ver como evoluciona.

12.- Aalto PS 2003: Otra de nuestras debilidades. Nariz intensa y compleja. Notas de balsámicos y tostados, con la fruta en el fondo, fresca, sin pasificación. En boca sabroso, con buena fruta aunque aún un poco tánico. Falto aún de integración pero disfrutable desde ya mismo. Un vino que va agradecer un tiempo en botella pero que ya seduce con su elegancia y complejidad. Un peso pesado, sin duda.

Todo esto lo fuímos catando con el acompañamiento de estas estupendas elaboraciones de nuestro "chef oficial": "Rissoto de trompetas de la muerte aromatizado con trufa", un clásico ya este arroz bien cremoso con las setas, el parmesano y en primera instancia esa trufa negra rallada al momento, olorosa, intensa, atávica; y "Medallones de buey Escocés asado en su propio jugo con guarnición de rosti de patata", una carne al horno en su punto justo de cocción, suave, tierna y melosa. Buena materia prima y buena técnica. Qué más se puede pedir.

Para acabar la sesión y con los postres -"Canutillos de mago y mascarpone" y "Tarta sorpresa" -, disfrutamos de dos vinos muy diferentes de los anteriores y entre sí: Cartojal, Moscatel Pale Cream, de la bodega Lopez de Hermanos, una nariz muy peculiar, con notas de uva moscatell (como no), madarina y un fondo resinoso como de pino. Curioso y agradable. Otro Moscatel pero esta vez de La Cigarrera, un vino con un perfil completamente diferente, oxidativo, de tonos caoba, en nariz notas intensas de pasificación, en boca bien de acidez, complejo y poco asequible para paladares no acostumbrados a estas elaboraciones.

Finalmente, para la sobremesa y la fiesta, otro champagne: Billecart Salmon Brut Réserve, la cuvée básica de la casa, con finas notas de fresas y hinojo en nariz y una boca con buena acidez pero ligeramente plana y un poco sosa. Aún así, una estupenda jornada de celebración que sin duda recordaremos por los buenos momentos de amistad y compañerismo. ¡Por muchos años!

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