Albertina Torres
Sobre mis viajes y experiencias por la Península Ibérica, fotografiando y transmitiendo las historias que forman el mundo del vino, la gastronomía y la cultura en general.
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Lavaderos públicos


Las pocas señoras mayores que quedan en el pueblo y con las que hablé me dijeron que antes de la reforma era más auténtico, que ahora estaba demasiado "bonito", quizás sea porque ya nadie va a lavar allí. Cosas del progreso.
Vinieron a mi memoria al instante recuerdos que ya tenía olvidados del lavadero público de mi pueblo.
Algunas mañanas de verano iba allí con mis amigas a lavar. Primero mi madre me daba un trozo de jabón casero, hecho con la grasa del cerdo, que dejaba la ropa impecable. Siempre nos daban unos pañuelos o pedíamos a Julieta la Modista algunos retales que ya no le servían.Siempre habían mujeres en el lavadero. Sólo esas paredes sabrán lo que allí se dijo, fuese verdad o puros bulos, propios de los pueblos, lo que allí se cantó, o lo que allí se lavó. Un escrito en la pared dejaba claro que estaba prohibido lavar ropa manchada de sangre.
Con el paso del tiempo se olvidó, se abandonó y se cerró. Ni siquiera sé si ahora se puede acceder o no (si alguien lo sabe o quiere aportar más imágenes ya sabéis cómo).
Hoy en día el pueblo está perdiendo población como otros tantos municipios rurales del interior. Sería una buena idea recuperar sitios tan tradicionales como parte de una campaña turística para atraer visitas y por qué no, nuevos residentes que falta hacen.
