Almolo's Gastronomía

Almolo

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Aficionado a la cosa del comer y del beber









Palacete Rural La Seda. Espectativas cumplidas. A medias...

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16 de Septiembre de 2009
Precioso edificio del siglo XVIII, que en su origen se destinó a la elaboracion de vinos y reconvertido en restaurante en los 80.

A la entrada nos espera el personal, que nos acompaña a la obligada visita de su espectacular bodega, con cocktel incluido (detalle de la casa) compuesto con jamon ibérico y copa de vino.


Al acabar nos acompañan al comedor, ubicado dos pisos más arriba. Nos llamo la atención ver el comedor solamente con dos mesas ocupadas, cosa extraña teniendo en cuenta que nos habían dicho por teléfono que con nuesta mesa el restaurante estaba completo.

Dispone de varios comedores con distintas capacidades y decorados con elementos antiguos, grandes lámparas y espejos, además de exposiciones permanentes de algunos pintores.


Practica una cocina moderna y actual que contrasta claramente con el entorno.
Disponen de tres menús. Nosotros pedimos el mediano compuesto por 3 aperitivos, 3 entradas, pescado, sorbete, carne, arroz, prepostre y postre

Detallo los platos a continuacion:

Empezamos con un par de snacks. Unos palitos de y una mantequilla de hibisco presentado dentro de un tubo de esos de pomada


APERITIVOS

Mojama, pistachos y sandia tratada como una verdura


Sardina, con sabor a brasa, pepino albahaca y cerezas de jumilla


Bombón liquido de chorizo de chato murciano



Tres aperitivos en los que la combinación dulce-salado, cobraba protagonismo. Destacaría el bombón de chorizo, un atrevimiento que me pareció tan sorprendente como logrado

ENTRADAS

Berberechos sin concha en gazpacho de alficoces, pan de azafran, aire de pimienta y limón en salmuera.
Primera entrada en la que la originalidad consistía en un gazpacho verde de pepino con un toque citrico, pero que pecaba de algo salado y con unos berberechos con algo de arena


Gamba roja de santa pola hervida, le acompañaba un pan con tomate sobre en aceite de oliva "Pago de los valdios de san carlos". Extraordinaria la gamba y original el acompañamiento del pan con tomate con una textura parecida a una mousse


Ijada de atún sobre membrillo, almendras y picadillo de verduras y menudillos en salazon. Acompañado con un caldo del propio jugo del atún para acentuar el sabor de éste


PESCADO

Negre a 55º, caldo de ñoras y salteado de escarola, hijiki y musgo rojo. El mejor plato con diferencia. El pescado negro (que no supieron explicarnos muy bien que era. Solo nos dijeron que era poco conocido) perfecto en el punto de cocción, lo acompañaba una pequeña ensalada de escarola, algas y unas alcaparras que le daban un pequeño toque avinagrado y que junto con el caldo de ñoras hacían un conjunto realmente interesante


en este momento nos sirvieron un limonccelo casero con una pequeña bola de helado de limón. Para mi gusto le faltaba frío al limonccelo, que se sirvió casi a temperatura ambiente

CARNE

Cordero segureño cocinado 12 horas a baja temperatura en hojas de higuera, pan de especies y miel con higos tempranos. Muy sabroso el propio cordero, pero no entendí muy bien el acompañamiento de los higos tempranos. Creo que no aportaba nada


ARROZ

Arroz de gamba roja solo con el jugo de las cabezas. Perfecto el punto del arroz, y sabor muy conseguido. Intenso pero sin llegar estar escesivamente sustancioso y hecho con el jugo de las gambas de santa pola.


Luego llegó la parte dulce. Lo que debía de ser lo mejor de la cena (el final) fue sin duda lo mas flojo.

Gin tonic de cuchara una especie de espuma de gintonic con diversos acompañamientos, entre ellos un taco de queso que no llegué a entender. Postre absolutamente prescindible


Chocolate, chocolate y chocolate, postre con diversas texturas de chocolate, bastente plano en su conjunto y con sabor muy poco intenso a chocolate. Teniendo en cuenta el tamaño del postre, deberían haber acentuado el sabor y haber buscado algo más de contrastes.


Los Petit fours superaron con creces los anteriores postres. Consistían en unos minibrownis, unos marshmallows de rosa, unas tejas de avellana y una versión del tipico caramelo de toffee



Menu con las cantidades muy reducidas (unos 750 gramos de comida, según nos comentaron) para poder llegar al final sin problemas. El problema es que algunas raciones eran ridículas, incluso en los platos principales, que hacía que incluso no pudieras disfrutar de algunos, además de tener que echar mano del pan con bastante frecuencia.

Respecto a la cosa del vino, carta de vinos extensa y muy bien presentada, con bastantes referencias a menos de 20€ aunque algunos vinos con precios bastante inflados.
Copas Schott y un servicio del vino en la que te llenaban la copa solamente las primeras veces (cosa que parece ser habitual en muchos restaurantes)

Servicio de sala profesional pero con algunos pequeños fallos como no reponernos el pan cuando se había acabado o no explicarnos algunos platos (cosa también bastente frecuente)

En definitiva, pienso que es un sitio recomendable si se pasa por la zona, pero no creo que justifique el viaje desde Valencia








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Comentarios
1 anonimo
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anonimo
27 de Septiembre de 2009 (23:58)

Completamente de acuerdo en el reducidísimo tamaño de algunos platos, ya que algunos se reducían a un solo bocado y no te daba ocasión a penas de quedarte con el sabor. En los aperitivos es normal porque suelen ser reducidos, pero tanto...no se, a mi modo de ver algunos rayaban lo ridículo.

2 Almolo
28 de Septiembre de 2009 (00:07)

Al menos deberían de haber aumentado las raciones en los platos principales...


Palacete Rural La Seda. Espectativas cumplidas. A medias...