viernes 11 de abril de 2008
martes 8 de abril de 2008
Tomando una copa con… Pepe Nalda
Gerente del Restaurante Montana (Málaga)
Una virtud de tu persona: Sincero
Un defecto de tu persona: La puntualidad
Una virtud que valoras en otra persona: La constancia
Un defecto que detestas en una persona: La mentira
Un vino blanco: Godello con barrica
Un vino rosado: Petit verdot
Un vino tinto: Syrah que dé aroma a clavo
Un cava: Alguno con chardonnay
Un champagne: Cualquiera con pinot meunier
Si tuvieras que elegir un solo vino cual elegirías: Habla Nº3
Y con quien lo tomarías: Con una amiga
Un plato preferido: Gazpachuelo
Un restaurante preferido: Refrectorium
Una Ciudad: Málaga
Un país: España
Mar o montaña: Las dos unidas
Un medio de Transporte: Bicicleta
Un libro: Cien años de soledad
Una canción: Por debajo de la mesa de Luis Miguel
Una película: Nouvelle cuisine
Un deporte: El surf
Un color: Azul
Un nombre de hombre: Miguel
Un nombre de mujer: Lucía
Un personaje histórico que te hubiera gustado conocer personalmente: Einstein
Que tres cosas te llevarías a una isla desierta: Una tabla de surf, una pelota de goma y un libro de autodefinidos
Un defecto de tu persona: La puntualidad
Una virtud que valoras en otra persona: La constancia
Un defecto que detestas en una persona: La mentira
Un vino blanco: Godello con barrica
Un vino rosado: Petit verdot
Un vino tinto: Syrah que dé aroma a clavo
Un cava: Alguno con chardonnay
Un champagne: Cualquiera con pinot meunier
Si tuvieras que elegir un solo vino cual elegirías: Habla Nº3
Y con quien lo tomarías: Con una amiga
Un plato preferido: Gazpachuelo
Un restaurante preferido: Refrectorium
Una Ciudad: Málaga
Un país: España
Mar o montaña: Las dos unidas
Un medio de Transporte: Bicicleta
Un libro: Cien años de soledad
Una canción: Por debajo de la mesa de Luis Miguel
Una película: Nouvelle cuisine
Un deporte: El surf
Un color: Azul
Un nombre de hombre: Miguel
Un nombre de mujer: Lucía
Un personaje histórico que te hubiera gustado conocer personalmente: Einstein
Que tres cosas te llevarías a una isla desierta: Una tabla de surf, una pelota de goma y un libro de autodefinidos
domingo 6 de abril de 2008
“Ningú ha escombrat les fulles”
Hablar sobre literatura en catalán en un blog de vinos a través de un medio que tiene difusión en toda España, resulta un poco atrevido. Pero me atrevo por lo que os contaré de Jordi Llavina. Este autor que será sin duda en el futuro una de las grandes estrellas de la literatura catalana nació en 1968 en Gelida, en la comarca del Penedès. Está licenciado en filología catalana y trabaja como periodista. Ha publicado varios libros, el último de los cuales se presentó esta semana en Barcelona: “Ningú ha escombrat les fulles” (Nadie ha barrido las hojas). En su impresionante relato, que acabo de terminar habla de texturas, de sabores, de gustos… del paladar. En su presentación se habla de que el autor se pasea por los rincones más recónditos de las relaciones humanas y en los que describe con minuciosidad y con una gran dosis de lirismo, igual que si nos pasaran la película de nuestra vida por delante y la pudiéramos volver a oler, sentir y degustar.Hace poco le hice una entrevista a Jordi Llavina, que está a punto de publicarse. Hablábamos de vinos y a alguna de mis preguntas él me decía: “No únicamente me gusta, el vino. Pienso que sin este tesoro de la cultura humana mi vivir sería incompleto, muy insatisfactorio. He dicho en alguna ocasión que algunas relaciones amorosas que he tenido han empezado, justamente, abriendo una botella de vino especial. Muchas de estas relaciones se han apagado, se han extinguido, no se ha cantado más gallo ni gallina… incluso he llegado a olvidar la expresión de alguna cara… pero a menudo el vino que tomamos aquella primera noche lo tengo bien grabado en la memoria... nadie me ha enseñado, a beber bien. Nadie me ha enseñado a hacer el amor bien o a leer bien o a ducharme bien. Corresponde a cada cual -a los adultos en plena posesión de sus facultades -de saber aprovechar un privilegio como este del vino”.
Leer lo que escribe Llavina supone un placer “sensorial”. Y si leyendo vas tomando unos sorbos de buen vino, la experiencia es “sobrenatural”.

