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Blog de Jordi Melendo

viernes 26 de octubre de 2007

GOSSET, LA BODEGA MÁS ANTIGUA DE LA CHAMPAGNE

Gosset es la bodega más antigua de la región de la Champagne. En 1584, Pierre Gosset, elaboraba vinos tranquilos de su propia cosecha (por lo general tintos). En aquella época dos vinos se disputaban la mesa de los reyes de Francia, el de Aÿ y el de Beaune. En el siglo XVIII el vino de Aÿ, como el de toda la Champagne, se volvió efervescente, con lo que la familia Gosset empezó a elaborar Champagne.
En la maison Gosset una parte de la vinificación se lleva a cabo en barricas de roble. Este es el caso de los productos presentados en la antigua botella que caracteriza los champagnes Gosset, que mantienen las más puras tradiciones de la casa: No realizan la fermentación maloláctica, para que el ácido málico sea más fino, restituyendo así el aroma naturalmente afrutado de los vinos; el “poignettage”; el removido manual; y el degüelle a mano.



El Gosset Celebris es el estandarte de la casa. Con una presentación sobria y elegante, el Gosset Celebris se elabora a partir de uvas que proceden exclusivamente de grandes viñedos de la Côte des Blancs, de la Montaña de Reims y del gran Valle del Marne. Aroma complejo y exquisito, frescor de la variedad Chardonnay, con la redondez de la Pinot Noir, resulta un perfecto aliado de las comidas más sublimes.
El Gosset Grand Rosé se elabora a partir del Chardonnay, al que se añade vino tinto a base de Pinot Noir, que aporta aromas a frutos rojos a un champagne personal, delicado e intenso.
El Brut Grand Millésime se elabora sólo con cosechas de calidad excepcional. Es un champagne muy equilibrado, afrutado, con gran carácter. Fresco, fino y largo en boca.
El Brut Excellence presenta la mezcla característica del estilo Gosset. Afinado con vinos de reserva conservados en botellas formato mágnum. Fresco, afrutado, con un equlibrio perfecto entre las uvas Pinot y las blancas Chardonnay.
El Brut Grande Réserve se ha conseguido sacando lo mejor de los diversos viñedos de la Champagne, complementado con vinos de reserva con gran riqueza y grado de madurez. Es robusto, aromático y muy equilibrado.

Hace pocas semanas Gosset presentó una nueva Cuvée, el Celebris Blanc de Blancs Extra Brut (la primera vez que producen un Blanc de Blancs y un Extra Brut). No he tenido ocasión de degustarlo, aunque por lo que imagino promete mucho y es uno de mis próximos objetivos.
La ficha de cata de presentación de esta Cuvée Gosset Celebris Blanc de Blancs no tiene desperdicio, por lo que la transcribo tal y como me llega:
NOTAS VISUALES
Color y aspecto: Capa de color oro y amarillo paja, concentrada, luminosa y diáfana, recorrida de forma esporádica por intensos y fugitivos centelleos verdosos. Burbujas: Una efervescencia generosa, frívola y vivaz, nutrida por una cascada de burbujas minúsculas, alertas, entusiastas. Cordón: Sustancial, estructurado y de hermoso aspecto.
NOTAS OLFATIVAS
Primera nariz: Expresiva, muy compleja y distinguida, caracterizada por una pureza, una diversidad y madurez aromática extraordinarias. Se la percibe en prolongados efluvios florales, elegantes y perfumados: espino blanco, gavanza, ortiga y saúco en plena floración. Aromas de frutas: albaricoque, piña, melocotón amarillo, mango y pasionaria, tan evidentes que se les mastica. Al agitar la copa: Fragancia, refinada y tentadora, de brioche, pan de miga, pan de leche, reforzados por un olor lacteado de
mantequilla fresca, tan evidente que uno tiene la impresión de haberla extendido sobre el pan. Estos nuevos aromas dialogan armónicamente con los muy leves envíos de tisanas: tilo y verbena en infusión. Pero inmediatamente se superpone un dúo aromático
etéreo y balsámico, en cierto modo floral: miel de acacia y cera de abeja, absolutamente complementarios, redondean una especie de filtro de suavidad olfativa, minuciosamente preparado por la Madre Naturaleza. En su final, y ante una ligera subida de la temperatura del vino en la copa, de manera casi furtiva, como un bienvenido acento de fantasía, aparecen notas especiadas, en principio discretas, de canela pulverizada, suaves de entrada, cálidas luego –y hasta un punto ardientes- hasta evocar el clavo de olor, la pimienta. Como corresponde a las especias, llevan un rumbo paralelo, para condimentar el conjunto aromático.
NOTAS GUSTATIVAS
Al ataque: Amplia, concentrada e incluso voluptuosa, la boca demuestra una estructura impresionante, golosa, untuosa, con un soberbio equilibrio entre densidad y viveza, en torno a sabores afrutados, generosamente confitados (piña, naranja) o bien secos (higo y albaricoque), ligados entre sí por la suavidad de los aromas melosos y delicadamente especiados. Cuerpo: Ligereza, fineza y frescura son datos omnipresentes, ayudados de manera significativa por una efervescencia cremosa, tónica, que se funde luego. En ese momento, invade el paladar un alegre sabor balsámico de sándalo, con ese toque especiado/azucarado tan característico. El resultado: exquisitos perfumes empireumáticos: crema catalana quemada y praliné apenas torrefacto, añaden una nota espiritual al bouquet ya singularmente complejo del vino. Final: Largo y persistente, confortado por una acidez moderada, que integra certeramente acentos de pan tostado, extremadamente volátiles, a un sabor dulzón de cidra confitada.
ALIANZAS SUGERIDAS
Sabrosa, refinada, infinitamente sensual, esta "Cuvée Celebris Blanc de Blancs Extra Brut", muy original y seductora por la complejidad de su personalidad aromática, enarbola su diferencia, su elegancia y su finura; su pureza y armonía. Un talento que autoriza todas las variantes gustativas: aperitivo entre buenos amigos para disfrutar simplemente de la conversación y del silencio compartidos; cena importante, de gastrónomos, para compartir entre iniciados el placer de la buena mesa. La cocina francesa puede aconsejar en ese caso un hojaldre de mízcalos, pasteles de centolla con cítricos, flan de cangrejos de río, filete de lenguado con crema de cebollino o una barbada con hinojo, mango y pomelo. En fin, ternillas de ternera con albahaca, conejo confitado con tomillo... De postre, un soufflé de verbena, una tarta de albaricoques. Esto sin olvidar los quesos de pasta verde: queso azul, gorgonzola (cabrales) o del estilo del parmesano, del pecorino romano, (del manchego). Como se advierte, se trata de platos y de productos de casta, destinados a rendir homenaje a la sutil madurez de un vino que ya nos deslumbra, pero sinceramente, sin maquillaje.


Mi agradecimiento a Philippe Manfredini, Director Internacional de Gosset, por su fantástica acogida, mostrándome los viñedos de Aÿ, las instalaciones de Gosset, la degustación de todos los champagnes de la casa y el magnífico almuerzo en Epernay. A tu salud, Philippe!

GATINOIS EN ESPAÑA DE LA MANO DE VÍCTOR CARDONA

El ciberespacio nos permite mantener y aumentar amistades virtuales, entre personas que tienen las mismas aficiones e inquietudes. Si luego se pueden sellar con un encuentro personal mejor y si el testigo es una botella de un buen champagne mejor que mejor. Esto viene al hilo de mi amistad con Víctor Cardona, de sobras conocido por los foreros y amigos de Verema, y quien importa a España champagnes de la talla de Gatinois y Pierre Peters. Fue precisamente en el último encuentro de Verema donde Quim Vila nos presentó y luego, por casualidad, coincidimos en el foro en varias ocasiones. Hace unos días Víctor vino a comer a casa y trajo unas riquísimas ostras y una botella de Gatinois Brut, un champagne excepcional, que pudimos degustar con las recién estrenadas copas Riedel Sommelier Vintage. Me he interesado especialmente por este champagne, elaborado en Aÿ, para mí uno de los pueblos más bonitos de la Champagne y cuna de celebres como Bollinger o Gosset. Todo lo mucho que me comentó Víctor sobre la casa Gatinois lo he podido complementar con algunos textos encontrados en libros y en la red.
Gatinois es una pequeña “maison” de champagne, situada como decía en Aÿ, en el Valle del Marne. Los viñedos de Aÿ están ubicados sobre una cuesta orientada al sur, encima de la montaña y detrás del pueblo, el que desde allí tiene una vista impresionante (yo lo recuerdo en un día de intensa nieve, la que cuando cae en Champagne le confiere un paisaje especial). En la zona se cultiva principalmente la variedad Pinot Noir, que es la más significativa para Gatinois y la que le da unas singularidades especiales a sus productos.
El Gatinois Brut 2000 que he degustado con Víctor presenta un color muy atractivo, amarillo, con reflejos ocres de baja intensidad. En nariz observamos la presencia de autólisis, aunque muestra un buen carácter. Aromas de buena intensidad con recuerdos a panadería y anisados. En boca tiene una entrada fresca, es equilibrado y cremoso. Un champagne que invita a repetir en otras ocasiones y a descubrir el resto de elaborados de Gatinois.