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  <autor>Manuel Camblor</autor>
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  <resumen>Manuel Camblor continua en esta segunda cr&#243;nica de su viaje a Barcelona explic&#225;ndonos todo lo que all&#237; le aconteci&#243; y lo que sinti&#243;</resumen>
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  <texto-completo>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ca&#237;a una suave y fr&#237;a lloviznita cuando llegamos Josie y yo a &lt;b&gt;Cata 1:81&lt;/b&gt;, un local super &#8220;in&#8221; de tapeo gourmet y copeo de altura que me daba mucha curiosidad por la cantidad de comentarios positivos que hab&#237;a escuchado sobre &#233;l en el &#250;ltimo a&#241;o. Tan tremendos como son, mis amigos veremeros en Barcelona, encabezados por el siempre diligent&#237;simo V&#237;ctor Cardona, hab&#237;an reservado el sal&#243;n privado del sitio para pegarnos el segundo jeebus de mi estad&#237;a en Barcelona.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Este evento era algo particularmente especial porque por primera vez iba yo a verle la cara a alguien a quien he causado un par de &#250;lceras, alguno que otro principio de infarto y la infinita mala voluntad de alg&#250;n vinatero &#8220;estrella&#8221; de la Rioja o del Priorato,  todo por mis controversiales diatribas en esta esquina de la internet. El hombre hab&#237;a viajado para encontrarse conmigo, junto a su esposa Esther. Quiz&#225;s no ven&#237;a de tan lejos como yo, pero su viaje se agradec&#237;a. Estoy hablando de Juan Such, el hombre que originalmente me introdujera a Verema. Un tipo tremendo, a quien he hecho sufrir bastante&#8212;tanto como para recordarle a diario aquella frase de Salvador P&#225;niker sobre la &#8220;chapuza&#8221; que es el mundo en que nos toca vivir. Ya era hora de que nos conoci&#233;ramos en directo y a todo color&#8230; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;En fin, que en Cata 1:81 estaban Juan y Esther, junto a otros personajes de la mitolog&#237;a ver&#233;mica. Dos V&#237;ctores (uno de ellos muy estresado por mantener control sobre la organizaci&#243;n de las festividades), un Oscar, un Enrique, una Bibi&#8230; Ya se imaginar&#225;n. Un grupo colorido para disfrutar de una mesa y sobremesa excepcionales.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;La bebelata, en lo que la vivaracha concurrencia se asentaba en el sal&#243;n privado/cava de Cata 1:81, comenz&#243; con una copita de &lt;b&gt;Gimmonet, Brut, Champagne 1996&lt;/b&gt;. Un viejo amigo, que bebemos a cada rato en la guarida cambloriana de Manhattan, esa noche se nos port&#243; muy bien.  Muy perfumado, con c&#237;tricos pronunciados, alguna nota de fruta roja  y solamente un leve toque de pasteler&#237;a. De marco enga&#241;osamente voluptuoso, tiene una estructura impecable, con acidez bien firme en un final largo con m&#250;ltiples capas de mineralizad calc&#225;rea. Se deja beber deliciosamente ahora, pero es un vino que apenas comienza a vivir.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Muy pronto, la cocina comenz&#243; a enviarnos cositas que ir picando&#8230; Un &#8220;bikini&#8221; de trufas (vamos, que me resulta simpatiqu&#237;simo lo de llamarle &#8220;bikini&#8221; a un sandwichito, no s&#233; por qu&#233;) y vegetales en masa &#8220;tempura&#8221; con romesco&#8212;una  mediterranizaci&#243;n de los cl&#225;sicos japoneses mucho mejor lograda que aquel  pescado con miso de Comer&#231; 24. Tambi&#233;n aparecieron unas interesantes sardinas ahumadas con pepas y fresas. De beber lleg&#243; otro ya viejo amigo, el &lt;b&gt;R. L&#243;pez de Heredia, Vi&#241;a Tondonia Rosado, Rioja 1993&lt;/b&gt;. Ya demasiadas veces he repetido que este Tondonia, junto a los sancerres rosados de ambos hermanos Cotat (Pascal y Fran&#231;ois) da raz&#243;n suficiente como para tomarse ciertos rosados muy, muy en serio. Esto es un vino de guarda, con una estructura impecable y, tras un poco de aire, much&#237;simo sabor. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Y hablando de L&#243;pez de Heredia, es mejor decir ya mismo lo que cay&#243; casi inmediatamente. Such y C&#237;a, con la colaboraci&#243;n de Mar&#237;a Jos&#233; y Mercedes L&#243;pez de Heredia, me ten&#237;an preparada una impresionante &lt;b&gt;mini-vertical de&lt;/b&gt; &lt;b&gt;Vi&#241;a Bosconia Gran Reserva&lt;/b&gt;. &#191;A&#241;adas? Pues todas las m&#225;s memorables&#8230; 1976, 1964, 1954 y 1947.  Llamarle a tal detalle &#8220;tirar la casa por la ventana&#8221; es quedarse cort&#237;simo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;El &lt;b&gt;76&lt;/b&gt;, hay que aclarar, nos sali&#243; chafadito. Una botella bajita de nivel, cuyo vino no ten&#237;a nada que ver con tantos gloriosos ejemplos de Bosconia en esta excelente cosecha que ya he probado antes. Normalmente, se trata de un Bosconia muy t&#237;pico, con concentraci&#243;n, estructura y estirpe a raudales. Pero en Cata 1:81 no nos iba a ense&#241;ar eso.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Claro, este desenga&#241;o se olvida cuando uno prueba el &lt;b&gt;64&lt;/b&gt;, que al airearse muestra un bonito y juguet&#243;n elemento de frutas del bosque, junto a notas m&#225;s seriotas, como carne cruda, tierra negra, pasas y tomillo. Tambi&#233;n hay algo leve de almendra. Muy apretado en boca, lo que no le impide dar a entrever bastante detalle. Un vino excepcional que necesita por lo menos quince a&#241;os m&#225;s de botella para dar lo mejor de s&#237;. Ya saben los que cumplen cuarenta en el 2004, a guardar de esto para cuando se jubilen&#8230; Porque hay que tener con que celebrar las cosas apropiadamente.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;El &lt;b&gt;54&lt;/b&gt;, debo establecerlo inequ&#237;vocamente, es uno de mis Bosconias favoritos de toda la vida. Esta botella en particular estaba perfecta. Un vino femenino de car&#225;cter, delicadamente elegante y muy preciso, con justo lo suficiente coqueter&#237;a como para calentarle a uno el alma, pero sin pasarse ni m&#237;nimamente. Huele a heno y a p&#233;talo de rosa, a ciruela, ar&#225;ndano, frambuesa y jam&#243;n cocido. Muy preciso en sus caricias. Largo y gr&#225;cil. Sexy de la manera en que Grace Nelly lo era. Fue el favorito de una gran mayor&#237;a de la mesa.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;La &lt;i&gt;p&#237;ece de resistance &lt;/i&gt;de esta verticalilla deb&#237;a de ser el poderos&#237;simo &lt;b&gt;47&lt;/b&gt;, un vinazo que nos deja patidifusos a&#250;n a los que hemos sido amantes de la labor de L&#243;pez de Heredia durante d&#233;cadas. &#161;Tant&#237;sima concentraci&#243;n! Se trata de un fen&#243;meno, particularmente cuando lo comparas con el 54, por ejemplo. Un vino compacto, macho, jovenc&#237;simo, t&#233;rreo, seriote y algo r&#250;stico, cuya fortaleza sobrecoge un poco y te hace maravillarte y preguntarte: &#191;Llegar&#225; esto a estar &#8216;en su punto&#8217; alg&#250;n d&#237;a? Porque parecer&#237;a que va a vivir y seguir evolucionando muy lentamente durante toda la eternidad. Se permite (es m&#225;s, es altamente recomendable, en el plano sicol&#243;gico) flipar ante este monumento&#8230;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;En este punto debo aclarar que la velada comenz&#243; a estrope&#225;rseme. Se present&#243; una crema de calabaza con un huevo pochado dentro que yo consum&#237; &#225;vidamente, ignorando ciertos episodios en mi pasado reciente que me hac&#237;an sospechar nuevas alergias en mi organismo. Por peculiar que parezca, soy &lt;b&gt;al&#233;rgico al huevo&lt;/b&gt; en casi todas sus manifestaciones. Cuando ingiero uno, sea de gallina, de codorniz, de pato, de dinosaurio, de lo que sea, tiendo a desarrollar malestares gastrointestinales que no se los deseo ni a mi peor enemigo. Pues, imag&#237;nense el engorro. La bacanal escasamente comenzaba y yo, sinti&#233;ndome de mal en peor&#8230; Pero puse la mejor cara que pude y segu&#237;. Hab&#237;a que comer y beber, porque est&#225;bamos en Barcelona y no es mi cuerpo quien para andar desairando a tan agradable compa&#241;&#237;a. &#8220;Ajo, querido, y mucho agua,&#8221; me dije.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;No es que quiera ser gratuitamente gr&#225;fico. Los chistes de pedos no son mi medio preferido para el humor. Pero este intermedio musical tiene sus razones de peso detr&#225;s. Siendo como soy y sosteniendo que, ante todo, es la personalidad y el estado an&#237;mico del catador lo m&#225;s importante en la cata aparte del vino, debo dejar claro que ni yo mismo me fiar&#237;a ni un pelo de los apuntes que tom&#233; durante el resto de la velada, que transcribir&#233; a seguir. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;De los platos dir&#233; poco. Sin duda, en otro momento los hubiese disfrutado alguito. Pollo con helado de cebolla y soja, unas coquetas &#8220;hamburguesas&#8221; con &#8220;chips&#8221; de flor de loto, ternera glaceada con cebolla y queso de cabra y lo que parece no poder faltar en ning&#250;n restaurante barcelon&#233;s con pretensiones de creatividad y gourmetismo: Foie gras. En este caso, con mermelada de mandarina y chocolate. Y yo, por decir lo menos posible, descompuesto&#8230;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;En fin, &#191;y los vinos? Los chicos y chicas no perdieron la oportunidad de zumbarme algunas bombas de relojer&#237;a de la enolog&#237;a ib&#233;rica posmodernista, que yo hice lo mejor que pude por probar, entre uno y otro viaje al retrete (porque mis circunstancias empeoraban segundo a segundo). &#191;Un &lt;b&gt;Cellers del Roure, &#8220;Maduresa,&#8221; 2001&lt;/b&gt;? Pues quiz&#225;s haya estado riqu&#237;simo, quiz&#225;s haya sido un desastre. Sospecho esto &#250;ltimo, pero como mi libreta lo &#250;nico que pone es &#8220;&#191;Qu&#233; $%^#$%* habr&#233; hecho yo para merecerme estoooooooooo?&#8221; y no s&#233; si el comentario es sobre el vino o sobre los efectos del huevo pochado, pues, lo dejo a la interpretaci&#243;n de quien se atreva.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Un &lt;b&gt;Clos Mogador, Priorat 1998 &lt;/b&gt;estaba r&#250;stico y tan fuerte de alcoholes y maderas como es de esperarse de un vino &#8220;Premium&#8221; en Priorato, pero yo, en un momento de delirio, me lo encontr&#233; bastante bebible. Vaya usted a saber&#8230; Quiz&#225;s aspiraba a cauterizar mis entra&#241;as.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Estaba yo temiendo que sobre mi puesto en la mesa hubiese buitres y ti&#241;osas en paciente sobrevuelo y cay&#243; un &lt;b&gt;Ali&#243;n, Ribera del Duero 1991&lt;/b&gt;. El primer Ali&#243;n, &#191;no? Pues muestra relativamente buen desarrollo, o lo que en esos momentos nefastos me pareci&#243; tal cosa, mientras descend&#237;a al abismo de la dolencia intestinal. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Tras eso, todo es nebuloso. De algo hablaba Juan Such a mi lado. M&#225;s vino ca&#237;a, pero yo me preocupaba m&#225;s por no caer yo mismo. Josie me miraba con no poca preocupaci&#243;n. Fue un milagro que durase hasta el final de la velada. Al regresar al Neri, ni siquiera mir&#233; a la cama. El dios de porcelana esperaba de m&#237; una vigilia tortuosa de arrepentimiento y purga. Suerte tendr&#237;a si me perdonaba la vida&#8230;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;A la ma&#241;ana siguiente, me sent&#237;a varios kilos m&#225;s ligero y sumamente d&#233;bil. Era imperativo encontrar pan y alg&#250;n caldito reconstituyente con que bajar las dosis masivas de antiem&#233;ticos, trancatripas, etc, que me permit&#237;an mantenerme precariamente en pie. Ten&#237;a que ser un caldito al que ning&#250;n &#8220;creativo&#8221; le hubiese a&#241;adido ni trufas, ni foie gras, ni nada de eso. &#191;Ser&#237;a posible encontrar algo tan sencillo? &#191;Era Barcelona el sitio donde me tocar&#237;a sucumbir despu&#233;s de esta vida de excesos gastron&#243;micos? Ir&#243;nico, venir yo de vacaciones a verme en tal trance&#8230; Y la pobre Josie, que me insist&#237;a en que deb&#237;a sacar fuerzas de flaqueza, porque decididamente no pod&#237;amos dejar para otro d&#237;a darnos el &#8220;recorrido modernista.&#8221; A Gaud&#237; y a su se&#241;ora madre dediqu&#233; yo unos cuantos de los viajes al servicio que realic&#233; durante el d&#237;a.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;De forma casi milagrosa, al caer la noche ya me sent&#237;a mucho mejor. Un d&#237;a sin comer ni beber nada que no fuese agua mineral parec&#237;a haber tenido un efecto muy salutario y me sent&#237;a capaz de reunirme con Juan Such y Esther para cenar en uno de los destinos gastron&#243;micos obligatorios de Barcelona, tan retirado del mundanal ruido como chic, &lt;b&gt;Can Gaig&lt;/b&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;No puedo quedarme sin decir algo sobre la gregariedad del taxista promedio en Barcelona. El viaje a Gaig era larguillo desde la Plaza de San Jaume y en el taxi se escuchaba una musiquilla con un cierto &lt;i&gt;je ne sais quoi &lt;/i&gt;de gatos enredados en una pelea a muerte, o, peor, de ese atroz mamarracho teatral que tanto gusta a muchos americanos, &lt;i&gt;Riverdance&lt;/i&gt;. Gaita, necia gaita&#8230; Sobre un anodino fondo musical con algo de Enigma, Presuntos Implicados , Amistades Peligrosas y otras losas odiosas del pop europeo. Como pre&#225;mbulo a un cuestionamiento sobre la necesidad de semejante tortura auditiva, le pregunt&#233; al taxista que qu&#233; era ese ruido y si era &#233;l por casualidad irland&#233;s para andarse con tanto gaiteo. Pues no, era asturiano, de la tierra donde parece haber sido inventado, a exclusi&#243;n de cualquier otra posibilidad, ese peculiarmente doloroso instrumento &#8220;musical.&#8221; En fin, que los veintitantos minutos del Barri Gotic a Gaig los cubrimos escuchando todo tipo de historias sobre Asturias, que casualmente es de donde viene la familia de mi padre. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Claro, ya acostumbrados casi est&#225;bamos a recibir tabarras en taxi. Con el fallecimiento de Copito de Nieve, el gorila albino del zool&#243;gico de Barcelona, a quien en esos d&#237;as se hab&#237;a administrado la eutanasia, a un par de proveedores de transporte aficionados a Kierkegaard oimos explicar las virtudes y vicios de la &#8220;muerte con dignidad.&#8221; Momentos muy a lo Eduardo Mendoza, esos&#8230;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Pero Gaig. Hab&#237;amos quedado para una cena tarde y nos decidimos por el men&#250; degustaci&#243;n, a ver lo que pod&#237;a hacer el gran chef de ese restaurante por nuestros paladares. Como vinos escogimos dos de la (interesantemente surtida) carta. El primero fue un &lt;b&gt;Trimbach, Riesling  &#8220;Cuv&#233;e Fr&#233;d&#233;ric Emile,&#8221; Alsace 1997&lt;/b&gt; que andaba bastante bien de precio y que, por la madurez que muchos productores alsacianos obtuvieron de su fruta en la a&#241;ada, pod&#237;a ser interesante para probar joven. Con los platos principales, pedimos un &lt;b&gt;Roda II, Rioja 1999&lt;/b&gt;, dando oportunidad a que Juan me convenciese de que exist&#237;a alguna virtud en los riojas &#8220;de ahora.&#8221;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;El riesling sali&#243; tal como lo esperaba. Apretado, dejando ver solamente un poco de su opulencia frutal y con una estructura muy buena. Apenas comienzan a notarse aromillas de riesling en evoluci&#243;n entre las notas minerales (o sea, los que se cortan ante un poco de gas&#243;leo en sus rieslings pueden entrar sin miedo). El Roda II fue una sorpresa agradable. Los excesos de madera de que yo culpase a esta bodega en el pasado parecen haberse quedado ah&#237;, en el pasado. Mucha fruta de orden bastante internacionalista, pero el vino tiene estructura y se deja beber. Claro, no s&#233; si le dedicar&#237;a algo de guarda, la verdad. Mejor beber ahora y no lamentar despu&#233;s.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;El men&#250; de Gaig fue, en general, interesante, aunque tuvo un par de momentos que nos dejaron perplejos y hasta un pel&#237;n disgustados. Comenzamos con una crema de tomate con acompa&#241;amiento de una especie de hummus. Luego, una ensalada de at&#250;n con germinados varios, un canel&#243;n con crema de toffee y un arroz negro con calamares y chipirones que estaba imperdonablemente salado. No exagero. Sal como para pelarte el cielo de la boca y dormirte la lengua&#8230; Un traspi&#233;s imperdonable en un restaurante de esta categor&#237;a.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;A este ataque de salaz&#243;n sigui&#243; un plato cuyo fallo era una total falta de direcci&#243;n e inter&#233;s: Lenguado con alcachofas y una crema de almendras tan lechosa que casi parec&#237;a una horchatilla sin dulce. D&#233;bil, d&#233;bil, d&#233;bil&#8230;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;No pod&#237;a faltar un trozo de foie&#8212;a la sart&#233;n, con salsa de maracuy&#225;. No pod&#237;a faltar&#8230; No me malinterpreten, me encanta el foie gras. Pero semejante fijaci&#243;n no puede ser sana, se&#241;ores chefs de Barcelona. A&#250;n si los h&#237;gados de las aves del &#225;rea son muy sabrosos, valdr&#237;a la pena que las pobres bestiolas se tomasen un descansito.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Nuestro &#250;ltimo plato consist&#237;a en carrillejas de ternera, muy bien lograditas, ellas. Pero la memoria del arroz negro hac&#237;a ya desear algo de dulce&#8230; Los postres, aunque competentemente realizados, tampoco me mostraron nada nuevo y fascinante. Pero por lo menos me quitaron la salaz&#243;n del cerebro.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Fuimos casi los &#250;ltimos en marcharnos del restaurante (quedaba, en la semipenumbra dell fondo del local, un tr&#237;o al parecer entregado a temas de orden intenso), con tanta sobremesa que hicimos. En la puerta estaba el propio Carles Gaig, chef estrella. No s&#233; por qu&#233;, cuando pregunt&#243; sobre como hab&#237;a estado todo, no le dijimos nada sobre el arroz salado. Lo que nos sali&#243; a los cuatro fue un debiluchamente pol&#237;tico  &#8220;pues muy bien.&#8221; El respondi&#243;, con una confianza en su establecimiento que resulta casi alarmante, no con un &#8220;me alegro,&#8221; sino con un sequillo &#8220;Lo s&#233;.&#8221; Pues que lo sepa todo lo que quiera, pero m&#225;s le vale supervisar lo que anda pasando en su cocina. El sitio es muy elegante, con sus empanelados de madera, sus asientos de dise&#241;o y sus vajillas en plan Gianni Versace, pero hay santos cuya partida al cielo es intolerable cuando se trata de alta gastronom&#237;a.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;                                                  ________________&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Es innegable que los veremeros se mueven. A la hora de organizar, son aut&#233;nticos genios, a&#250;n si no est&#225;n en su propia ciudad. Juan Such nos hab&#237;a citado el domingo en el &#250;nico restaurante abierto en varios kil&#243;metros a la redonda, al cual le hab&#237;an permitido traer una botelluca  &#8220;especial&#8221; para cerrar con broche de oro ese agasajo que nos hab&#237;an hecho a inmerecedores como Josie y menda. El restaurante era &lt;b&gt;La Clara&lt;/b&gt;, un local recientemente redise&#241;ado en Gran V&#237;a donde nos acogieron muy amablemente y donde me d&#237;, involuntariamente, una panzada de antolog&#237;a, para vengarme de los trastornos de los d&#237;as anteriores.  &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Al ver en la carta de domingo una &#8220;paletilla de cordero,&#8221; pens&#233; en algo peque&#241;o, dado el diminutivo, y ped&#237; eso. Para mi sorpresa, me trajeron menudo miembro de animal, algo que Pedro Picapiedra hubiese recibido con felicidad, pero que yo, dados mis recientes percances gastroenterol&#243;gicos y el no haber digerido a&#250;n el condumio de la noche anterior,  me sent&#237;a poco capacitado para procesar. Sin embargo, tan rico estaba el plato que lo despach&#233; con gusto.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;La botella que hab&#237;a traido Juan era un &lt;b&gt;Vi&#241;a Bosconia, Gran Reserva, Rioja 1968&lt;/b&gt;, uno de los pocos vinos excepcionales que se hicieron en el enol&#243;gicamente desafortunado a&#241;o de mi nacimiento. Me pareci&#243; que la botella hab&#237;a sufrido alguillo con los m&#250;ltiples viajes que tuvo que dar entre Haro y Barcelona (Juan la adquiri&#243; directamente de la bodega) y no estaba de la mejor disposici&#243;n. Normalmente, se trata de un vino expresivo, un pel&#237;n m&#225;s ligero de lo normal en Bosconia, pero con todo el car&#225;cter y encanto. En este caso, no cantaba, pobrecito. Se notaba la calidad del material, pero no hab&#237;a manera de que nos diera una &#8220;performance&#8221; como es debido. A Juan y Esther les tendr&#233; guardada una botellita de mi haber en Manhattan, a ver si se comporta mejor el Bosconia 68 de este lado del Atl&#225;ntico.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;                                             _______________&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;El lunes 24 de noviembre era el &#250;ltimo d&#237;a de nuestra estad&#237;a en Barcelona. Deb&#237;amos aprovechar para turistear lo m&#225;s posible e ir a un sitio que me quedaba de la lista de recomendaciones de mi querido amigo Marty Lebwohl: &lt;b&gt;El Ateneu Gastronomic&lt;/b&gt;. El almuerzo all&#237; es sencillo pero muy bien preparado. Nada de frusler&#237;as ni pretensiones, la definici&#243;n de gastronom&#237;a del Ateneu tiene que ver con buenos ingredientes tratados con honestidad. Un buen chulet&#243;n con papas, una &#8220;vichyssoise&#8221; de aguacate y una botella excelente de una lista con muchas selecciones. En este caso hice algo que hubiese sorprendido a muchos amigos que han escuchado entre el horror y la risa mis diatribas contra tantas bodegas de la Ribera del Duero&#8230; Orden&#233; un &lt;b&gt;Valduero, Gran Reserva, Ribera del Duero 1989&lt;/b&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Pero es que Valduero no es una de esas bodeguillas &#8220;de moda&#8221; en las que lo que importa es hacer un vino que guste a los que dan los puntos, sin importar el car&#225;cter de la uva o la regi&#243;n. Este 89 es un vino sedoso y ya en su punto, con bastante de frutas rojas, tierra, regaliz y jam&#243;n curado; eso s&#237;, mantiene algo de &#8220;nervio&#8221; y taninos a&#250;n por amansarse.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Hay que aclarar que, aparte de la comida honesta y el buen vino, lo que m&#225;s me gust&#243; del Ateneu fue la mesa de venerables ancianos que estaba al lado de nosotros, envuelta toda en una airada discusi&#243;n sobre si la peseta es preferible al euro y cuanto pod&#237;a en realidad ser en pesetas la cuenta que all&#237; iban a pagar esa tarde. Le coment&#233; a la patrona del lugar de lo animados que se ve&#237;an los viejitos, a sus a&#241;os, etc. La se&#241;ora sonri&#243; y me dijo: &#8220;Vienen y tienen la misma discusi&#243;n todos los d&#237;as&#8230;&#8221;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Salimos del Ateneu Josie y yo a dar una vuelta m&#225;s por las tiendas en el Paseo de Gracia. Coment&#225;bamos que bien pod&#237;a ser el nombre de alguno de aquellos pintorescos vejetes Plutarquete Pajarell.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Al caer la noche, nos acercamos al Tibidabo para visitar el futur&#237;stico estudio de un nuevo amigo, conocido a trav&#233;s de Verema, &lt;b&gt;Alfredo Arribas&lt;/b&gt;. Alfredo ha sido, durante los &#250;ltimos veintitantos a&#241;os, una de las luminarias indiscutibles de la arquitectura en Espa&#241;a y el resto del mundo. Ansiaba conocerle porque compart&#237;amos inter&#233;s tanto en el vino como en el dise&#241;o. A trav&#233;s de Isabel, su socia en el estudio, hab&#237;amos quedado en vernos para cenar, copear y conversar.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Muy para mi sorpresa, Alfredo e Isabel ten&#237;an planeada una tremenda cata, con una cena ligera, en un singular&#237;simo sitio dedicado nada m&#225;s y nada menos que a lo mejor del vino y la gastronom&#237;a &lt;i&gt;francesa&lt;/i&gt;, &lt;b&gt;L&#8217;Excelllence; Les Sens du Vin&lt;/b&gt;. Me encant&#243; ver a mi alrededor, al entrar en el sitio, cajas con los distintivos de &lt;strong&gt;algunas de las casas de Champagne que m&#225;s respeto&lt;/strong&gt;&#8230; No los sospechosos habituales de seudolujo como Mo&#235;t, Veuve Cliquot, etc., sino productores peque&#241;os como Egly-Ouriet, Pierre Moncuit y Gimmonet y lo poco que queda de valioso entre las grandes casas: Salon, Pol Roger, Jacquesson y Billecart-Salmon. Evidentemente, los de L&#8217;Excellence son mi tipo de gente. Anoten los barceloneses, que &#233;sta es una muy buena fuente para esas champa&#241;as que tanto celebro yo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Al llegar al sal&#243;n privado del local, nos encontramos con un grupo muy ameno. Alfredo me cont&#243; que recientemente hab&#237;a iniciado el proyecto de su propia bodega y quer&#237;a catar conmigo supervinos del sur de Francia para compararlos con lo mejorcito de Priorato y zonas aleda&#241;as. Para esto nos acompa&#241;aban Ricard Rofes, el simp&#225;tico en&#243;logo que va a trabajar con Alfredo en la nueva bodega y&#8212;gulp, nudo en la garganta, porque los vinos de este pobre individuo los he puesto a parir continuamente en los &#250;ltimos tiempos&#8212; Alain Dourthe, de Ch&#226;teau Faug&#232;res en Saint-Emilion.  &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Los apuntes los tom&#243; esa noche Josie, porque yo hab&#237;a dejado mi libreta y el bol&#237;grafo en el hotel. &#191;El m&#233;todo para comunicarle yo mis impresiones? Gui&#241;os, se&#241;ales de dedos y golpes en morse en las copas. Claro, que yo dijera y que ella me entendiera, sobre todo despu&#233;s de unas cuantas copas de vinos de 14% de alcohol o m&#225;s, son dos cosas muy diferentes&#8230; La variedad de uva protagonista fue la &lt;b&gt;garnacha&lt;/b&gt;, eso aparece claramente. Pero s&#243;lo puedo descifrar a ciencia cierta los nombres de tres de los vinos que probamos y alguna que otra palabrita referente a una AOC o a niveles et&#237;licos exagerados. La vida es as&#237; cuando uno delega y, encima, bebe demasiado.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&#8216;Grenache,&#8217; &#8216;carignane,&#8217; &#8216;mourv&#232;dre,&#8217; &#8216;Pic-Saint-Loup,&#8217; &#8216;Porte du Ciel,&#8217; &#8216;Ch&#226;teauneuf-du-Pape,&#8217; &#8216;Finca Dof&#237;,&#8217; &#8216;estoy borracha,&#8217; &#8216;maldita la nueva ola del R&#243;dano.&#8217; &#8216;P&#233;by Faug&#232;res.&#8217; &#8216;&#191;ser&#225; verdad tanta madera?,&#8217;  &#8216;oporto mezclado con fango,&#8217; &#8216;&#161;la madre que lo pari&#243;! otro de 16%,&#8217; &#8216;calor,&#8217; &#8216;quema,&#8217; &#8216;fruta calcinada al sol,&#8217; &#8216;mermelada,&#8217; &#8216;torpe,&#8217; &#8216;pesado,&#8217; &#8216;fatigoso,&#8217; y &#8216;espeso&#8217; son algunos de los retazos de frases que rescato. De la libretita negra de mi compa&#241;era. No habr&#225; detalles, pero deja muy claro que la procesi&#243;n de vinos estuvo compuesta por caldos que hubieran hecho muy felices a ciertos bastiones de la cr&#237;tica norteamericana. A Alfredo y a Ricard no les v&#237; muy felices con lo que estaban catando, lo que me da grandes esperanzas, pues van a hacer su vino en una zona mediterr&#225;nea, pero parecen reconocer que &lt;strong&gt;lo que hay que buscar es elegancia y autenticidad&lt;/strong&gt;, cosa que escaseaba notablemente en lo que probamos esa noche. En alg&#250;n momento, suelta la lengua con tanto alcohol, habr&#233; despachado ante la concurrencia mi reci&#233;n facturada hip&#243;tesis de que zonas como &lt;strong&gt;Priorato y Montsant ser&#237;an id&#243;neas para producir algo que compitiese con el oporto&lt;/strong&gt;. Claro, tambi&#233;n puede ser que lo que haga falta es alguien para romper con el modelo que enfatiza las hipertrofias en los vinos mediterr&#225;neos y nos devuelva a la ruta del equilibrio. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Nos divertimos montones hablando de todo un poco y alguno que otro de los vinos hasta dio su placercito verdadero. Recuerdo que el &lt;b&gt;Alvaro Palacios,&lt;/b&gt; &lt;b&gt;Finca Dof&#237;, Priorat 1998&lt;/b&gt; no me pareci&#243;  ni remotamente ofensivo&#8212;cosa harto rara para m&#237;. Y es una gozada innegable el buscar palabras para decirle al en&#243;logo que tienes al lado que su vino es horrible y bajo ning&#250;n concepto vale los US$125 que piden por &#233;l en las tiendas, haya pillado o no los noventa y pico puntos del Sr. Parker. Fui suave con Alain Dourthe, pero no pude quedarme sin decirle que ese vino &#8220;top&#8221; de su bodega, el &lt;b&gt;Ch&#226;teau P&#233;by-Faug&#232;res, Saint-Emilion 1999&lt;/b&gt; ten&#237;a demasiada madera y una rusticidad exagerada para su precio, quem&#225;ndole a uno el gaznate de forma injustificable en una a&#241;ada como el 99 en Burdeos. Contorsionismo verbal de altura, amigos, y en franc&#233;s encima. Digno de los mejores circos&#8230;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Tras la cena, nos despedimos de Alfredo, Isabel y Ricard con un abrazo, a la sombra de la Catedral. A la ma&#241;ana siguiente nos march&#225;bamos a Londres en busca de m&#225;s aventuras. Probando todos esos vinos que eran la ant&#237;tesis de lo que me gusta y provoca mi curiosidad, hab&#237;a compartido una velada con gente que, discretamente, bien podr&#237;an cambiar el panorama mediterr&#225;neo del vino. Mi promesa es que, en el pr&#243;ximo viaje a Espa&#241;a, visitar&#233; sus vi&#241;edos. Es el de Alfredo Arribas un proyecto enol&#243;gico que me motiva tanto entusiasmo como su revolucionaria obra arquitect&#243;nica.&lt;/p&gt;</texto-completo>
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